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Los vestigios de la ciudad galo-romana

Francia Alesia

Los vestigios de la ciudad galo-romana

Historia de Alesia

Alesia es donde, en el año 52 a.C., tuvo lugar el famoso enfrentamiento entre el ejército romano de Julio César y las tribus galas  lideradas por Vercingétorix. El verano está llegando a su fin y ya pasaron seis años desde que César conquistó los territorios galos (la guerra de las Galias). Vercingétorix, dirigiendo la coalición gala, intenta frenar el avance del general romano. Después de un ataque fallido, Vercingétorix busca refugio en el oppidum de Alesia, la fortaleza del pueblo de los mandubios. Los romanos los persiguen y comienzan el asedio de la fortaleza. Acampan en las colinas de los alrededores y construyen dos líneas de fortificación con  murallas, torres y trampas. La primera línea fortificada, de 15 kilómetros, rodea el oppidum haciendo imposible  que los galos puedan salir.  La segunda, de 21 kilómetros, protege los campamentos romanos de la inminente llegada de un inmenso ejército galo de refuerzo. Después de una larga espera, la batalla se libra finalmente en la planicie. Los romanos están atrapados entre dos líneas de fuego. Llueven proyectiles de sus máquinas de guerra y César llama a sus legionarios y tropas auxiliares, a los arqueros, a los honderos y a la caballería alemana, que entregan la victoria final en sus manos. Vercingétorix es hecho prisionero y conducido a Roma. Un año más tarde, en el año 51 a. C., la guerra de las Galias termina y los galos pasan a ser galo-romanos.

MuseoParc Alesia

Centro de interpretación

¡Viaje hacia atrás en el tiempo para ver cómo sucede la historia! El Centro de Interpretación del MuseoParc Alesia lo sumerge por completo en la historia: la conquista de la Galia por los romanos, el asedio de Alesia en el año 52 a.C., César y Vercingétorix enfrentados entre sí. Artefactos y facsímiles, diorama, películas, maquetas, terminales multimedia y reproducciones de máquinas de guerra le harán entrar en plena batalla.

Se han reconstruido unos cien metros de las fortificaciones romanas  a tamaño natural. Basándose en  sus conocimientos y experiencia, un elenco  de recreación histórica se complacerá en mostrarle cómo era realmente la vida cotidiana en un campamento romano y le invitará a asistir al entrenamiento de los legionarios (demostraciones de batallas y maniobras). También tendrá la oportunidad de ver la reproducción de máquinas de guerra romanas utilizadas en el asedio de Alesia.

En la terraza del Centro de Interpretación plantada con robles y abedules, disfrute de una vista panorámica de 360 ​​° del Monte Auxois y de las colinas de los alrededores donde se instalaron los campamentos  de los ejércitos romanos.

Una visita completa tiene una duración aproximada de 3 horas.

Los vestigios de la ciudad galo-romana

En la cima del monte Auxois, que fue la fortaleza de las tropas galas, se pueden encontrar los vestigios de la ciudad galo-romana que se desarrolló durante los primeros siglos de nuestra era. Varios miles de personas establecieron allí sus hogares.  Venga a admirar el centro monumental (teatro, templo, basílica civil, etc.),  los barrios artesanales  y las viviendas.

La estatua de Vercingétorix

Termine  su visita dirigiéndose a la parte occidental del Monte Auxois. Aquí, donde el oppidum domina el campo de batalla final entre los galos y los romanos, se encuentra la famosa estatua de Vercingétorix.

Para conmemorar la finalización con éxito de las excavaciones arqueológicas en Alesia, Napoleón III encargó una estatua colosal de Vercingétorix al escultor Aimé Millet. La estatua, realizada en placas de cobre y con una altura de 6,60 metros, fue erigida en 1865. El pedestal de piedra tiene siete metros de altura y fue diseñado por el arquitecto Viollet-le-Duc.

El rostro de Vercingétorix, inspirado en el de Napoleón III de joven, y su actitud, expresan resignación después de la derrota. La representación está inundada de anacronismos. El collar de perlas es pura fantasía y el peto, la espada y las correas que abrochan los pantalones pertenecen a otras épocas,…. El resultado final se ajusta al estereotipo difundido en los siglos XIX y XX, en los grabados populares  y los libros de texto: galos con bigote y pelo largo, que llevaban yelmos alados o astados, aficionados a  la guerra y la caza y que vivían en chozas. Todos estos conceptos erróneos que ahora se ponen de manifiesto por los hallazgos arqueológicos y los análisis de textos antiguos.

Para más información: www.alesia.com

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